El cascabel. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Isidro Catela
José Luis Pérez seguirá presentando el programa, ahora más extenso.
José Luis Pérez seguirá presentando el programa, ahora más extenso. Foto: TRECE TV.

En tiempos de titulares fugaces, de reacciones instantáneas y de una actualidad que parece agotarse antes incluso de ser comprendida, la decisión de TRECE de ampliar el horario de El Cascabel merece un aplauso. El programa, que se adelanta ahora a las 21:00 horas, es uno de los emblemas más reconocibles en su parrilla y es toda una apuesta editorial de la casa para dedicar más tiempo al análisis, a la conversación y a la comprensión de lo que sucede. Necesitamos reposo y algo más de tiempo para intentar comprender lo que (nos) pasa. La actual saturación informativa exige precisamente menos precipitación y más contexto. La ampliación del espacio permitirá seguir con mayor profundidad los acontecimientos políticos, sociales, económicos e internacionales que ocupan la conversación pública y ofrecer al espectador algo de criterio con el que poder anclarse a la realidad e interpretarla con verdad y libertad.

Resulta igualmente destacable que esta ampliación se produzca sin renunciar a las señas de identidad que han consolidado al programa. José Luis Pérez es una garantía de buen hacer periodístico y continuará al frente de una mesa de análisis en la que el rigor, la pluralidad y la libertad de criterio constituyen elementos reconocibles, acompañado por Ana Samboal y un equipo de colaboradores con sensibilidades diversas. Hay identidad editorial clara y eso no es malo, al contrario; pero frente a la tentación de la simplificación, El Cascabel aspira a escuchar voces distintas y a contrastar argumentos. Hacerlo en un momento especialmente intenso de la vida política refuerza el sentido de esta decisión estratégica. La televisión sigue teniendo una función pública insustituible cuando ayuda a comprender, contextualizar y a discernir.

Ampliar el tiempo dedicado a la actualidad no significa solo alargar un programa, sino reconocer que los ciudadanos necesitan espacios donde las preguntas importantes puedan formularse con calma y las respuestas no queden reducidas a un eslogan. Esta nueva etapa constituye una buena noticia para quienes siguen creyendo que la información de calidad requiere profundidad y un poco más de esa conversación que hemos sustituido por mera conexión.