Cursillos de Cristiandad visita por primera vez la cárcel de Sevilla II: «Dios estaba ahí»
Ignacio del Rey Guanter, presidente del movimiento en Sevilla, relca que los internos «son personas con mucha sed de Dios» y han evangelizado a los organizadores
«Llevábamos un par de años dándole vueltas a esto porque tiene muchas aristas y había que ir poquito a poco», nos confía José Ignacio del Rey Guanter, presidente de Cursillos de Cristiandad Sevilla, nada más terminar de guiar esta experiencia a 20 presos del Centro Penitenciario Sevilla II en Morón de la Frontera. «Fue iniciativa del arzobispo José Ángel Saiz Meneses» y pudo llevarse a cabo «después de la colaboración maravillosa de los capellanes de la prisión». Con su ayuda, «la dirección nos ha dado todo tipo de facilidades», nos cuenta del Rey.
Esta visita a Sevilla II «ha sido la primera vez» y el equipo de servicio a los nuevos cursillistas —formado por ocho miembros— ha comprobado cómo los presos «son personas con realmente mucha sed de Dios». Y han aprovechado, por tanto, la visita de este «movimiento de primer anuncio con prioridad por los que no conocen al Señor o se han alejado».
«Llevaban mucho tiempo sin escuchar que su vida merece la pena»
A su juicio, impartir este cursillo en la cárcel «ha sido una experiencia preciosa» y resuena mucho con el pasaje del san Mateo de «estuve preso y vinisteis a verme». «Los que hemos ido del equipo aún estamos procesando lo que hemos vivido» porque sienten que «hemos sido llamados por el Señor y algunos de los internos llevaban mucho tiempo sin escuchar que su vida merece la pena y pensaba que ya no podría empezar de nuevo», apunta del Rey Guanter.

El presidente de Cursillos de Cristiandad Sevilla considera que, «antes que internos», estas personas «son hijos amados de Dios» y asegura que en estos días «Él ha querido hacérselo patente». «El Señor les ha hecho saber que, como decía León XIV, “los errores de la vida no determinan la identidad de una persona y el pasado no condena el futuro”», a lo que añade que «el equipo de servicio que íbamos para hacer el cursillo en ningún momento les hemos preguntado sobre por qué estaban allí», pues «íbamos disponibles y con el corazón abierto a intentar verlos con los ojos de Jesucristo».
«Dios llama siempre por el nombre»
Ignacio del Rey Guanter recalca que «nosotros no hemos estado viendo a internos sino a Diego, a José, a Arturo, a Carlos o a Pedro» porque «Dios llama siempre por el nombre». Y añade que las personas privadas de libertad tienen «un gran deseo de hablar de Dios». «Nosotros no hemos ido a llevárselo a la cárcel sino que Dios estaba siempre ahí», recalca.

Del Rey Guanter considera que «no hemos ido a un centro penitenciario sino a un lugar donde había personas sufriendo con heridas». «Detrás de cada uno de ellos hay una historia y, aunque habrán tomado decisiones equivocadas, también hay una dignidad como hijos de Dios que nada ni nadie pueden cambiar».
Por último, el presidente de Cursillos de Cristiandad Sevilla recalca que «no somos un movimiento de muchos números» sino formado por «grupos pequeños». Y explica que, una vez finalizada esta experiencia de tres días, comienza un periodo al que se refieren como «el cuarto día».