Arriba Tutto. Arriba el humorismo: una nariz de payaso frente al tanque de guerra

Rosa Die Alcolea
Michi creció escuchando las historietas de su padre.
Michi creció escuchando las historietas de su padre. Foto: Acontracorriente Films.

Los gags de José Mota siempre han tenido un pie en el costumbrismo y otro en un surrealismo seco, manchego y reconocible, capaz de convertir una rebeca y una boina en la vieja del visillo o al tío de la vara como iconos populares. Desde Cruz y Raya hasta sus personajes televisivos, ha trabajado una comicidad pegada a la tierra y, a la vez, disparatada, como si la realidad necesitara apenas un empujón para revelar su absurdo. Es natural y agradable que en su primer largometraje como director y guionista, Arriba Tutto, afloren esas señales de identidad. La película es una fábula quijotesca sobre la necesidad de custodiar la risa en tiempos oscuros. Michi es un niño marcado por su padre, un cómico ambulante que defiende el humorismo con solemnidad caballeresca como una patria íntima. Frente al miedo y al avance incomprensible del tanque, él levanta una nariz de payaso, una gallina con tirantes o un hipopótamo en bañador. Ahí, en esa desproporción luminosa, están sus mejores momentos.

La financiación italiana permite a Mota jugar con un italiano inventado que funciona como homenaje y desvarío, y que recuerda al Mota más auténtico y divertido. No siempre mide igual de bien sus hallazgos: el episodio del subdelegado de propaganda del Gobierno del Duce estira demasiado el chicle surrealista, aunque por momentos evoque, salvando distancias, El gran dictador. También hay tendencia a subrayar lo evidente: la música se alarga en algunas escenas dramáticas, el ralentí se repite y la idea central —el humor como refugio y resistencia— se menciona continua y explícitamente.

Con todo, la película emociona porque nace de un lugar honesto. Mota quiere abarcarlo todo: drama, comedia, crítica social, cine de época, homenaje al oficio y defensa de ciertos valores. Esa ambición a veces pesa, pero también engrandece el conjunto. Hay mimo en la producción, la ambientación, el vestuario, la caracterización y en una fotografía que acompaña con delicadeza el tono agridulce del relato.

El reparto sostiene buena parte del encanto. Pablo Cabello es prodigioso: su mirada contiene la inocencia, la herida y el asombro que la historia necesita. A José Mota cuesta verlo al principio en un registro serio continuado, quizás por el peso de su imagen pública, pero se agradece la evolución de su personaje. Olivia Molina aporta verdad y calidez, mientras Karra Elejalde y Diego Anido demuestran que son maestros del oficio. El personaje Romero, tan especial y lúcido, deja ganas de más.

Llena de ecos de La vida es bella, Cinema Paradiso, El chico, El viaje a ninguna parte y Chaplin, Arriba Tutto no es perfecta, pero sí generosa y entrañable. En tiempos poco dados a la ternura, no es poco. Mota firma una película irregular y hermosa, excesiva y entrañable, que recuerda algo esencial: la risa es una forma de resistencia y, sobre todo, de amor.

Arriba Tutto
Dirección:

José Mota

País:

España

Año:

2026

Género:

Comedia, drama

Público:

+12 años

Cartel de 'Arriba tutto'