El país latinoamericano más laicista que Francia se abre a Magnifica humanitas

Hace poco el presidente de Uruguay, primera parada del Papa, «dijo que creía que la laicidad se nos fue de las manos», recuerda un experto. El Santo Padre llega en un momento de giro evangelizador

María Martínez López
El arzobispo de Montevideo, cardenal Sturla, ante un cartel de la ciudad con colores vaticanos.
El arzobispo de Montevideo, cardenal Sturla, ante un cartel de la ciudad con colores vaticanos. Foto: EFE / Federico Gutiérrez.

La gira latinoamericana de León XIV comenzará este viernes por Uruguay, donde pasará menos de 48 horas. Y concluirá, once días después, en el Perú del que es ciudadano. De los tres países en su itinerario, Uruguay es el más pequeño y desconocido. Y también, en cierto sentido, el menos latinoamericano. Su principal elemento distintivo es un laicismo que hace que sea «peor que el caso francés», asegura Miguel Pastorino, director del Centro Core de la Universidad Católica del Uruguay, que coordina su formación humanista. 

Mientras que esta ideología llegó a una Francia con «una tradición de cristiandad milenaria», Uruguay era la nación del continente «donde la Iglesia se implantó más tardíamente» y sus raíces no eran tan fuertes. «Nació como país en el siglo XIX con un 100 % de población de inmigrantes europeos. Siempre nos hemos sentido más mirando a Europa que a América. Los intelectuales que influyeron en el proceso de secularización tenían una impronta jacobina, positivista, muy fuerte». Hubo, además, «mucha masonería». Y «la cultura popular es muy racionalista. Los evangélicos no crecen aquí como en otros países». 

Esto no afecta solo a la sociedad, sino que «hasta los católicos uruguayos tienen una secularización interna» por un proceso similar al que se produjo tras el Concilio Vaticano II en algunas Iglesias europeas. «Hay un fuerte compromiso social, pero una privatización de la fe. No existe esa piedad religiosa que uno puede encontrar en Argentina o Brasil». Así, por ejemplo, la Virgen de los Treinta y Tres, la patrona de la nación que el Papa visitará en Florida el 8 de noviembre, si bien es muy significativa «desde el punto de vista histórico» pues «lleva el nombre de los libertadores de la patria», no «tiene una gran capacidad de convocatoria».  

Uruguay
Población:

3,5 millones.

Religión:

36 % católicos (9 % practicantes); 11 % protestantes y 47 % sin religión.

Renta per cápita:

21.737 euros.

Sin embargo, Pastorino matiza que «en los últimos 20 años la Iglesia ha dado un giro y se ha vuelto mucho más evangelizadora, con más anuncio del kerigma y movimientos más misioneros. Los jóvenes católicos ya no se esconden». También aquí aumentan las conversiones de adultos. Incluso se está dando un cierto cuestionamiento del laicismo. El presidente, Yamandú Orsi, «dijo en una entrevista reciente que creía que la laicidad se nos fue de las manos. Se refería a que no siempre se reconoce el aporte que hacen las comunidades religiosas. Las obras sociales en los barrios más complicados y pobres son de la Iglesia». De hecho, solo ahora, al anunciarse que el Santo Padre visitará el día 7 Casavalle, una de las zonas más pobres de Montevideo, «los periodistas se enteraron de que la mayor parte de obras de la Iglesia están allí». Del mismo modo, se va abriendo paso una «comprensión de la laicidad más pluralista, según el modelo anglosajón, que va dejando en el pasado el modelo francés, excluyente».

Más allá del «ruido por algunos grupos de resistencia», y aunque «León XIV no se va a encontrar la euforia de Argentina», las 59.000 entradas para la vigilia del día 7 en el Estadio Centenario se agotaron en tres horas y la organización tuvo que sacar más. «A la gente le parece bonito que un Papa venga a visitar un país pequeño» casi 40 años después de la visita del último. Además, «León XIV ha tenido muy buena recepción. Ambientes que no tienen nada que ver con la Iglesia están muy interesados por Magnifica humanitas». 

Socialmente, se trata de una nación con «una fuerte clase media» donde, aunque «hay pobreza y pobreza dura», no se ven «los extremos de ricos y pobres de otros países». Eso sí, «en los últimos años ha entrado el narcotráfico y aumentado la violencia», aunque sigue siendo un país tranquilo. Existe asimismo una mentalidad «muy igualitaria. Y somos más tranquilos y dialogantes. Aunque hay polarización en las redes», fuera de ellas no se ve al otro como «enemigo. Será porque somos pocos y nos conocemos». Por ejemplo, «el director de un semanario de izquierdas, ateo y favorable a la eutanasia, publicó mis notas en contra».