El Papa habla de paz con los cardenales - Alfa y Omega

El Papa habla de paz con los cardenales

Los cardenales procedentes de zonas de conflicto expondrán su experiencia durante el consistorio que comienza este viernes en Roma, para abordar algunos de los temas clave de Magnifica humanitas

Javier Martínez-Brocal
El anterior consistorio se realizó entre el Aula del Sínodo (aquí) y el Aula Pablo VI.
El anterior consistorio se realizó entre el Aula del Sínodo (aquí) y el Aula Pablo VI. Foto: OSV News / Simone Risoluti, Vatican Media.

León XIV reúne desde este viernes a todos sus cardenales en un consistorio sobre la paz, su nueva encíclica y la sinodalidad. La idea de este encuentro surgió durante el precónclave, cuando algunos purpurados solicitaron a quien fuera elegido Papa que sustituyera el Consejo de Cardenales por reuniones plenarias en las que todos pudieran pronunciarse. Al convocarlos por segunda vez en menos de un año, el Pontífice confirma que quiere tomar decisiones con cada uno de ellos.  

Están convocados los 242 cardenales, aunque los 125 mayores de 80 años no están obligados a asistir. El consistorio comenzará con las reuniones del viernes 26 de junio y el sábado 27 y se cerrará el 29 de junio, con una Misa con el Papa en la solemnidad de san Pedro y san Pablo. 

Las reuniones siguen el modelo de grupos de trabajo que funcionó bien en el primer consistorio de León XIV, el pasado mes de enero. Los cardenales electores que viven fuera de la Ciudad Eterna se distribuirán en torno a nueve mesas redondas, según áreas geográficas e idioma. Los cardenales que trabajan en la Curia y los mayores de 80 años intervendrán en otras once. Como el Papa tiene interés en escuchar a quienes viven lejos de Roma, solo ellos expondrán las conclusiones de sus conversaciones. El resto le llegarán por escrito. 

«Debemos poner en común las dificultades para transmitir la fe y cómo afrontar los desafíos».
Carlos Aguiar
Arzobispo primado de México

El viernes 26 de junio dedicarán toda la mañana a exponer la situación de sus países. Por la tarde, hablarán sobre las guerras actuales tomando como base el capítulo de la encíclica Magnifica humanitas sobre «La cultura del poder y la civilización del amor». Hay gran expectación porque el Papa ha invitado a los cardenales de zonas de guerra a que expongan su experiencia. El resto deben traer a colación ejemplos de «lenguajes, lógicas y prácticas que dificultan la posibilidad de reconciliación y de convivencia en la sociedad». La idea es buscar propuestas para «ayudar a los pueblos y comunidades cristianos a salvaguardar y construir la paz». 

El sábado tratarán primero la introducción y la conclusión de la encíclica desde la perspectiva de cómo «construir en la bondad». Se proponen reflexionar sobre la forma de «orientar el deseo humano de felicidad y plenitud hacia el desarrollo humano integral». Luego, por la tarde, conocerán cómo marchan el «proceso de implementación del Sínodo (sobre la sinodalidad)» y las asambleas sinodales que tendrán lugar entre 2027 y 2028. Finalmente, se han reservado unas dos horas para que los cardenales planteen en la sesión plenaria las cuestiones que quieran, pero se les ha pedido que no superen los tres minutos en cada intervención.

Uno de los que viajarán a Roma es el venezolano Baltazar Porras, quien no pudo participar en el consistorio de enero porque el Gobierno de su país le había retirado el pasaporte. «La experiencia de compartir fraternalmente y ofrecer lo que se vive en cada una de nuestras realidades es la mejor manera de ofrecer y de no imponer, para bien de todos», adelanta a Alfa y Omega

Desde Bagdad viajará el cardenal Luis Rafael Sako. Espera contribuir a que «la Iglesia católica desempeñe un papel más importante ante el momento de confusión que atraviesa el orden internacional, con la escalada de tensiones y las amenazas de guerra». Dice que «la paz es una elección, una cultura y un compromiso». 

«El Papa nos invita a escuchar a Dios y a escucharnos mutuamente».
Pedro Barreto
Arzobispo emérito de Huancayo (Perú)

El vicedecano del Colegio Cardenalicio, Leonardo Sandri, ve este formato de consistorio como «una actualización de la palabra sinodalidad». «Antes eran más formales, casi conferencias. La sinodalidad, el escucharse, poder dar al Papa consejos, pareceres o testimonios, quedaba como algo abstracto». Y añade: «Mi esperanza es que se refleje también en las parroquias, en las diócesis, en las conferencias episcopales, en los países». 

«Llego a Roma con la convicción de seguir caminando juntos, en comunión con el Papa León XIV, en el proceso de una Iglesia sinodal de comunión, participación y misión para edificar el bien», subraya el cardenal Pedro Barreto, arzobispo emérito de Huancayo (Perú). También para el cardenal portugués Américo Aguiar, obispo de Setúbal, «es una bendición ir a Roma, junto a Pedro, para hablar sobre la Iglesia y el mundo». 

No se espera que el consistorio adopte decisiones inmediatas, pero sí un mensaje claro: León XIV quiere un Colegio Cardenalicio que tome parte activa de su tarea. Formalmente, concluirá el 29 de junio, solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo, patronos de Roma. Durante la Eucaristía, el Papa bendecirá los palios y los impondrá a los arzobispos que ha nombrado en los últimos doce meses. Resulta significativo que en este gesto le acompañen también todos sus cardenales. Es imagen de un Papa que no avanza en solitario y de una Iglesia que busca caminar unida.

Se alimenta la guerra más que a la gente
León XIV tras su intervención.

El Papa León XIV lamentó el 22 de junio, en la sede en Roma del Programa Mundial de Alimentos, que «los conflictos se alimentan con más facilidad que la nutrición de las personas». Señaló cómo se ha pasado «del multilateralismo a un multipolarismo desordenado y plagado de conflictos, con una sensación generalizada de desconfianza». Esto ha hecho que «los Estados destinen cada vez más recursos a la seguridad nacional, el crecimiento económico y la estabilidad interna» y se genere un «sistema que produce constantemente los mismos problemas que luego se ve obligado a corregir». En su duro discurso, denunció además que «las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo se ven obstaculizados por decisiones políticas complejas e incomprensibles». Asimismo, reclamó al propio organismo la «determinación de simplificar lo que se ha vuelto excesivamente complejo» y «dar prioridad a lo esencial».