Rodeado de calma y belleza en los jardines de Castel Gandolfo, el Papa León XIV se recupera de dos meses agotadores y ordena serenamente sus ideas. Es el primer Papa matemático desde hace 1.000 años, cuando Silvestre II (999-1003), el primer Pontífice francés, ayudó a introducir en Europa el sistema decimal, aprendido de los árabes en España. Robert Prevost se licenció en Matemáticas a los 22 años en la prestigiosa Villanova University de Filadelfia, donde también estudió Filosofía. Su impresionante formación intelectual incluye los títulos de licenciado en Teología por la Chicago Theological Union a los 27 años y doctor en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino en Roma (Angelicum) a los 32, después de varios años de trabajo sacerdotal en Estados Unidos y en la misión agustina de Chulucanas, una zona muy pobre en el norte del Perú.
La mente matemática y jurídica del nuevo Santo Padre se manifiesta en su gusto por la reflexión y la precisión. También en el modo de escuchar y de plantearse correctamente el enunciado de los problemas. Sabe que unidad y diversidad o sinodalidad y colegialidad episcopal no son factores opuestos sino complementarios. Otra faceta enriquecedora es que estudió solfeo de joven y sigue tocando el piano, la gran afición de Benedicto XVI. La diferencia entre ambos intelectuales es que León XIV juega regularmente al tenis y frecuentaba un gimnasio cerca del Vaticano, donde nadie imaginaba que era cardenal. Pensaban que fuese un profesor.
Estas dos semanas de paz en Castel Gandolfo le permitirán trazar el esquema de su primera encíclica programática y perfilar los nombramientos en la Curia vaticana. Para que todo esté en orden y concierto a la vuelta del verano.