La visita del Papa a Argentina «ya ha dado fruto» y tendrá un acto «emocionante hasta las lágrimas»

Uno de los responsables de Comunicación de la visita de León XIV da algunas claves y asegura que se espera a León XIV con la misma ilusión que si fuera Francisco

María Martínez López
Mural de Francisco y León XIV en La Matanza (Buenos Aires, Argentina). Foto: AFP / Luis Robayo.
Mural de Francisco y León XIV en La Matanza (Buenos Aires, Argentina). Foto: AFP / Luis Robayo.

¿Va a recibir Argentina al Papa León XIV con la misma ilusión que hubiera recibido a su compatriota Francisco? «Sin duda», asegura Facundo Fernández, director de Comunicación de la archidiócesis de Buenos Aires y uno de los dos coordinadores de Comunicación de la visita.

El Santo Padre aterrizará en Buenos Aires el 8 de noviembre, y se despedirá el día 11, dentro de un viaje más amplio por América Latina que también incluye Uruguay y Perú. La nación «está muy emocionada, muy contenta. Hay mucha esperanza, expectativa y alegría», asegura. En estos sentimientos, asegura, «no hay ni un reproche ni una sombra por que no viniera Francisco. El pueblo de Dios va a recibir a León XIV sabiendo que, de algún modo, va a recibir» a su predecesor.

Fernández recuerda las palabras que el sucesor de Jorge Mario Bergoglio en la sede de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, suele decir: que después de ser elegido Papa «no vino físicamente porque en realidad nunca se fue del corazón de la gente». Y allí «sigue vivo».

De hecho, «todo lo que nos enseñó como arzobispo y como Papa lo vivimos los argentinos confiadamente: ir a las periferias, ser Iglesia en salida», enumera Fernández. Claves que «vamos aplicando» y a las que la venida del Papa León XIV dará un nuevo impulso, esta vez con su impronta. «Una visita papal es siempre un acontecimiento muy profundo», asegura.

Con todo, la expectación no es solo por recibir al sucesor del Santo Padre argentino. También entra en juego, según el responsable de Comunicación de la visita, que «hace casi 40 años que no viene un Pontífice». Un último factor es la alegría de que León XIV «haya podido recuperar la salud» tras la cirugía a la que se sometió el 13 de octubre por un adenocarcinoma en el pulmón. Así, hasta el pasado lunes se mantuvo la incertidumbre sobre si finalmente tendría lugar la visita.

Iglesia y cuatro Gobiernos trabajando juntos

El también director de Comunicación de la archidiócesis de Buenos Aires no duda en subrayar que cuando todavía queda más de una semana para que aterrice el Santo Padre, su visita «ya ha dado fruto». Alude a las palabras del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, que afirma que lo es el hecho de que «nos hemos sentado todos en una mesa y hemos trabajado juntos durante meses» con representantes de cuatro partidos distintos.

En efecto, además de la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Argentina y las Iglesias locales, en los preparativos han trabajado también el Gobierno federal, los provinciales de Buenos Aires y Córdoba y el de la ciudad de Buenos Aires; de otras tantas formaciones diferentes. Fernández reconoce los «grandes desafíos» y que «cuando trabajamos con gente a la que no estamos acostumbrados cuesta un tiempo acomodarse. Pero hemos trabajado bien».

¿Qué encuentro será el más emocionante?

León XIV pasará en Argentina algo menos de 72 horas, del 8 al 11 de octubre. La mayor parte del programa tendrá lugar en Buenos Aires y sus alrededores. Únicamente el día 10 pasará la mayor parte del día en Córdoba, donde celebrará una Misa y se reunirá con los obispos, sacerdotes, consagrados, diáconos, seminaristas y agentes de pastoral. El programa incluye citas ya tradicionales en las visitas apostólicas, como la visita al presidente y el encuentro con las autoridades, sociedad civil y Cuerpo Diplomático; una vigilia con jóvenes o el encuentro con los obispos.

Pero Fernández subraya el encuentro con el personal y las personas con discapacidad asistidas en el Pequeño Cottolengo don Orione de Claypole. «Va a ser emocionante hasta las lágrimas». Se trata de una institución de 90 años, que «están preparando la llegada del Papa desde hace meses». La otra cita social será la visita al Complejo Penitenciario Federal de Devoto, en Buenos Aires.

2,8 millones de peregrinos a Luján

En cuanto a la vertiente religiosa, para el responsable de Comunicación de la visita destaca la Misa en la basílica de Luján, patrona del país, que será el colofón final. Fernández recuerda que hace menos de un mes, el primer fin de semana de octubre, «2,8 millones de personas caminaron 70 kilómetros para ver a la Virgen». La devoción que suscita este enclave hace que este acontecimiento «vaya a ser, sin duda, muy profundo».

También lo será la Misa en el monumento de los Españoles, de Buenos Aires. Fernández resalta que será el cuarto Papa que celebra allí. Eugenio Pacelli, luego Pío XII, lo hizo en 1934 durante el Congreso Eucarístico Internacional. Juan Pablo II siguió sus pasos en su visita al país en 1987. Y Jorge Mario Bergoglio, siendo aún arzobispo de la ciudad, confirmó en 1998, Año del Espíritu Santo, a 21.000 personas. «Todos ellos usaron además el mismo cáliz» que el 9 de noviembre elevará León XIV.

Por otro lado, un acto muy específico del viaje a Argentina será el encuentro con el mundo del trabajo, el 9 de noviembre en la Universidad Católica Argentina. Fernández explica que, dentro de las opciones que ofreció la Iglesia argentina a la Santa Sede, desde Roma se optó por esta.