Tina daba vueltas en el Metro para escapar de la calle
La Campaña de Personas sin Hogar de este año pone el foco en un problema en aumento que arrebata vínculos y relaciones personales
«Cuando vivía en la calle me pasaba el día entero sentada en la línea 6, que es circular, hasta que cerraba el Metro. Luego me ponía a caminar toda la noche para que no me pasara nada. A las 6 de la mañana volvía a meterme en el Metro, y allí me quedaba dormida. Prácticamente vivía en el Metro. No tenía tiempo ni de llorar». Este es el testimonio de Tina, una mujer de 34 años de Guinea Ecuatorial, que actualmente vive en un piso de Cáritas y tiene un contrato de trabajo. La suya ha sido una de las voces que este miércoles ha participado en la presentación de la Campaña de Personas sin Hogar 2026 en Madrid.
La campaña pone de manifiesto que el sinhogarismo es un problema en aumento. En 2024 el INE contabilizó 34.145 personas sin hogar en España, un 57 % que en 2022. «La pobreza está aumentando a un ritmo mayor que la ayuda que pueden ofrecer las entidades», constató la periodista Elena Rodríguez-Avial durante la presentación.
«Hogar es una palabra aparentemente sencilla, porque es el lugar donde residen los recuerdos de nuestra biografía personal», señaló Elvira Conde, de la junta directiva de la Red Faciam, organizadora del acto. Por eso, «una persona sin hogar pierde seguridad, confianza y estabilidad. Y pierde también el sentido de pertenencia a una comunidad», convirtiéndose en alguien que «vive entre nosotros pero no forma parte de nosotros».

Así, a la hora de apuntar vías de solución, Conde subrayó la necesidad de «transformaciones políticas». Esto significa crear «una política de vivienda específicamente diseñada paga eliminar el sinhogarismo». Junto a ello, «también necesitamos llegar antes, para que las salidas de prisión y del hospital, y los desahucios, no empujen a la gente a la calle». Por último, es preciso «combatir la aporofobia y el señalamiento de estas personas en la sociedad».
Mucho más que un hogar
La Campaña de Personas sin Hogar de este año lleva por lema Un hogar. Un lugar al que pertenecer, para recordar que el sinhogarismo «va mucho más allá de la falta de una vivienda. Tener un hogar significa también contar con vínculos, relaciones y espacios donde sentirse acogido, escuchado y parte de la comunidad», afirma Faciam.
De eso saben mucho las personas sin hogar que han participado en el acto. Como Lenin, un venezolano llegó en 2023 y hoy reside en un piso de Cáritas. «En mi país la gente comía de los camiones de la basura», ha contado para explicar su llegada a España. Aquí se encontró con una realidad muy distinta a la soñada: «Nadie quiere vivir en la calle, pero todos los que vivimos tenemos una oportunidad de salir, gracias a instituciones que son una mano amiga, que te dan techo, comida y salud. Las personas sin hogar necesitamos gente que te pregunte cómo te pueden ayudar».
Daniel, de Cádiz, sigue viviendo en la calle, pero durante el día puede acceder a los recursos que le ofrece la Fundación Luz Casanova. «El cien por cien de las personas en la calle hemos sufrido robos. Estamos desprotegidos, despertamos sin cartera, sin móvil, pero las denuncias no llegan a ninguna parte», lamentó. También constató que «hoy hay más personas sin hogar, cada vez hay más colas y los recursos están más llenos, con listas de espera».
Por último, el mexicano Edith contó que trabajaba de psicólogo en su país, pero al llegar aquí no pudo sacarse el certificado de discapacidad por su ceguera. «No pude encontrar trabajo y acabé pidiendo dinero en la calle, después de haber trabajado mucho y con muchas personas a mi cargo», relató. Por eso pidió que campañas como las de este año ayuden «a que otras personas no tengan que vivir aquello por lo que yo tuve que pasar».