Pedro Álvarez: «Servir al Señor y a la Iglesia tiene que predominar en un cura»
En sus 40 años de ministerio presbiteral, el servicio ha sido elemento fundamental. Una actitud que le lleva a acompañar la vida de la gente en cualquier momento y circunstancia
Pedro Álvarez Porras es párroco de San Ricardo, en el barrio de Argüelles. Responde a qué es ser cura en Madrid con la frase que aparece en el recordatorio de su ordenación, hace 40 años: «El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo estará también mi servidor». Desde ahí vive su ministerio como «estar al servicio del Señor y, sobre todo, de su pueblo y de la Iglesia».
Ser cura es apasionante
«Ser cura es apasionante», afirma. Por ello, «la actitud de servicio al pueblo de Dios, al Señor y a la Iglesia es la que tiene que predominar en un cura en Madrid o en cualquier lado», recalca el párroco de San Ricardo. Esta vocación de servicio nace de las palabras de Jesús: «He venido a servir y no a ser servido». De ahí deduce que «en el momento en que tú estás al servicio de la gente, no tienes horarios estipulados de funcionario ni te crees que estás por encima de nadie; crees que eres uno más». Una actitud que cobra mayor importancia en este tiempo eclesial en que se apuesta por la sinodalidad.
«Cuando uno entra en esto es porque quiere servir, quiere hacer el bien, quiere llevar a Jesús a la gente que no le conoce y estar con personas de todo tipo», reconoce. Se trata de acompañar «a los pobres, a los menos pobres, a los de poca cultura, a los de mucha cultura, a los ancianos, a los enfermos, a los niños, a los matrimonios, a la gente». Y concluye: «Realmente, uno es muy feliz así. Cuando vienes a servir y no a que te sirvan no buscas tu triunfo, sino que la gente se encuentre al Señor, esté feliz en la Iglesia y conozca lo que significa el amor de Dios. Yo soy feliz así».
Querer estar con la gente en todo momento es fundamental en la vida de un cura. El Papa Francisco pedía a los sacerdotes «oler a oveja». Eso se concreta cuando se consigue «acompañar a la gente en el duelo, disfrutar con los novios que se casan o alegrarnos mucho cuando una familia bautiza a un niño».Compartir en X (se abre en una ventana nueva)
Importancia de Cáritas
En su trabajo pastoral, Cáritas ha estado muy presente. No duda en afirmar que «a mí me ha enseñado cómo el Señor siempre ha estado al lado de los más pobres y de los más desfavorecidos». También ha descubierto «que los pobres son los predilectos de Dios y que, desde que la Iglesia es Iglesia, lo primero que hacen los apóstoles es constituir a los diáconos para llegar a los pobres y necesitados». Una enseñanza que ha encontrado tanto en las personas atendidas por Cáritas como en la sensibilidad de sus trabajadores.
Considera importante tener en cuenta «el entorno donde estás y ver las necesidades» para que «la parroquia sea un lugar abierto, donde haya acogida, donde la gente se relacione y hable unos con otros». Es lo que intenta llevar a cabo en una zona muy impersonal, donde se empeña en convertir la parroquia en una familia. Reconoce que, a veces, es necesario organizar actividades que, sin ser explícitamente evangelizadoras, permiten mostrar que Dios está ahí, incluso a personas que en un primer momento estaban alejadas.
Parroquias abiertas
Álvarez defiende una parroquia abierta, donde se quiera y se acompañe a las personas, y en la que siempre encuentren un lugar. De hecho, sostiene que «la gente al final va a los detalles, al día a día y no se complica la vida. Va al tú y a que le quieran y a que le acompañen. Y, a través del sacerdote y a través de la parroquia, se encuentran con el Señor en esos detalles». En una comunidad a la que llegan personas muy diferentes, considera clave ofrecer «acogida y no escandalizarse de nada ni de nadie», dado que «el Señor es médico de los enfermos y no de los sanos».
El párroco llama a poner en práctica las palabras que León XIV dirigió a la Iglesia de Madrid durante su visita, que califica de intensísima y maravillosa. Destaca que «el Papa a los primeros que vino a ver fue a los pobres». Ese espíritu también inspira iniciativas como los grupos de matrimonios que han comenzado este año con parejas jóvenes: «Queremos tener como base de estudio los discursos del Papa que den lugar a esa fraternidad parroquial y a ese encuentro parroquial con las personas que compongamos eso».
Ante la convocatoria electoral del 29 de noviembre, y a partir del discurso del Papa León XIV en el Congreso, subraya que «el Pontífice nos enseñó en ese discurso lo que significaba hablar con muchísimo respeto». A su juicio, el mensaje debía ser «de paz, de esperanza y de fraternidad entre los distintos grupos políticos». También señala la integridad, la rectitud y el servicio a la gente como actitudes que deben exigirse a los políticos, llamados a no suscitar divisiones ni luchas, sino a promover la paz.