Valencia consolida el Año Jubilar del Santo Cáliz con medio millón de peregrinos
En la clausura de un año santo dedicado a la esperanza la parroquia de Paiporta, afectada por la DANA recibió, junto con otras, una réplica del Santo Cáliz
Medio millón de peregrinos han venerado el Santo Cáliz de Valencia en el Año Jubilar que se clausuró este jueves. Ha sido una ocasión «muy celebrado», asegura a Alfa y Omega Melchor Seguí, vicario de Evangelización de la archidiócesis. Este año santo, en su tercera edición, ha sido «de consolidación».
La primera, cuando se acababa de conceder este privilegio por parte de la Santa Sede, tuvo lugar entre octubre de 2015 y de 2016. La segunda, cinco años después, cayó en plena pospandemia y «se vivió con muchísimas restricciones». Así que los valencianos han cogido con ganas esta nueva oportunidad.
La capilla que lo alberga, en la catedral, ha recibido a colegios, la Universidad Católica de Valencia, a los jóvenes, a muchas parroquias «y a todo tipo de colectivos». Y no solo de Valencia. «Ha atraído a peregrinaciones de toda España y del resto del mundo. Incluso vino un grupo de católicos vietnamitas», afirma Seguí.
Una reliquia de la Última Cena frente a la polarización
A todos ellos, espera que venerar esta reliquia de la Última Cena les haya posibilitado vivir el lema del Año Jubilar: Santo Cáliz de esperanza. «En estos momentos tan difíciles de polarización, de problemáticas sociales serias», se ha querido transmitir que «nada ni nadie nos puede robar la esperanza en Cristo». Y esta «nos viene por lo que sucedió también a través de esta copa porque contuvo la sangre del Señor y es memoria de la redención».
La centralidad de la esperanza en esta cita eclesial se debe a que sus inicios coincidieron con el Año Jubilar de la Iglesia universal, que también tuvo este foco. «Siempre que hay un jubileo se intenta estar en comunión con la Iglesia universal», apunta Seguí.
Lógicamente, este empeño se alimentaba de lo que es el núcleo del año santo, la devoción eucarística. «Valencia es muy eucarística, tiene muchos movimientos e iniciativas eucarísticas», gracias a multitud de obispos como san Juan de Ribera que lo han promovido. En este sentido, «estos años jubilares han impulsado el conocimiento del Santo Cáliz como una de las principales reliquias de la cristiandad».
Sin embargo, además del énfasis en los elementos litúrgicos y pastorales, el Año Jubilar ha sido también marco de diversas actividades culturales, como varias exposiciones en el Almudín, célebre espacio cedido por las autoridades con este fin. Ha habido además citas científicas, como un congreso en diciembre del año pasado, donde se presentaron las últimas investigaciones.
«El Año Jubilar termina. El Santo Cáliz permanece»
«El Año Jubilar termina. El Santo Cáliz permanece entre nosotros. Y lo que significa también debe quedar grabado en nuestros corazones», aseguró Enrique Benavent, arzobispo de Valencia, durante la clausura del Año Jubilar del Santo Cáliz, este jueves. En la catedral de Valencia, subrayó también que «esta reliquia, lo que significa la ciudad, va siendo cada vez más conocida en todo el mundo. Tenemos que trabajar para que esta dinámica se consolide».
Benavent subrayó que, junto con la gratitud, un mensaje de este Año Jubilar ha sido la comunión. «Estamos viviendo momentos en que muchas veces las personas convertimos las diferencias en divisiones».
En cambio, los cristianos están llamados a ser diferentes. «Sabemos que hay algo que es más fuerte que las diferencias que puede haber entre nosotros. Todos sentimos que el Señor es alguien que forma parte de nuestra vida». Así, «nadie puede decir que él es más de Cristo que el otro hermano en la fe». Por ello, invitó a «sembrar en nuestro mundo» esta «dinámica de comunión».
Esperanza frente a «acontecimientos trágicos»
Por último, aludió a la esperanza «en un mundo en el que muchas veces tantos acontecimientos trágicos parece que quieren matar la esperanza de las personas». Recordó el accidente ferroviario de Toledo, así como la DANA, de la que ese mismo día se celebraban dos años. «Lo recordamos no con rencor, sino con esperanza. Qué diferente sería nuestro mundo si las personas nunca matáramos la esperanza de ningún hermano».
Durante la clausura, se entregó una réplica del Santo Cáliz al Ayuntamiento de Valencia, en reconocimiento por su colaboración con el Año Jubilar. También, como se hace cada año, a varias parroquias que han vivido alguna celebración especial. Entre ellas estaban las de San Carlos Borromeo de Albal y de San Ramón de Paiporta, dos de las afectadas por la DANA, que ha «marcado la vida de esa comarca y también de esas parroquias».