Cofradía del Cristo de Urda: «Están viniendo muchos a conocerlo»

El presidente de la cofradía del Cristo de Urda afirma que «sin Él, no sabemos si podría haber sido todavía mayor la desgracia»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Cristo de Urda en una imagen retocada con IA.
El Cristo de Urda en una imagen retocada con IA.

La Real Archicofradía del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Urda es la institución encargada de custodiar, promover y transmitir la devoción al Santísimo Cristo que lleva su nombre. Su presidente y mayordomo, Nicasio García, cuenta a Alfa y Omega cómo han vivido estos días los hermanos de la cofradía. 

—El Cristo de Urda es el que más de cerca ha vivido todo lo sucedido, ¿verdad? 
—Sí. Él ha estado presente en todos los momentos y en todos los lugares. Nosotros, desde la cofradía, tanto a nivel individual como institucional, hemos hecho lo que hemos podido. Como cofradía, nos pusimos a disposición de las autoridades y ofrecimos las instalaciones del complejo de la basílica, los salones y la casa de ejercicios, que nosotros llamamos casa de espiritualidad, por si tenían que alojarse algunas personas o familiares de las víctimas. 

—¿Y hubo gente que se hospedó allí? 
—Sí, sí. Hubo algunas personas, aunque no muchas, porque no fue necesario. Las familias que lo necesitaron encontraron alojamiento en otros lugares. Nosotros, como digo, ofrecimos nuestras instalaciones y colaboramos también llevando agua y haciendo todo lo que pudimos. Igual que todo el pueblo, porque fue una colaboración general y absoluta. No fue cosa de un grupo, de una cofradía o de una institución: fue todo el mundo. 

Un lugar providencial 

—El accidente ha tenido lugar en un sitio que no es casual, en Urda, donde se venera la imagen de un Cristo muy conocido, tanto aquí como en toda Castilla-La Mancha. Es un lugar muy especial, ¿no? 
—Sí, en Castilla-La Mancha y también en distintos puntos de España. Vienen muchísimas personas de otros lugares del país e incluso algunas del extranjero. Pero, como te digo, Dios hace las cosas. Por la situación del lugar, por su facilidad de acceso y también porque el pueblo, desde el primer momento, se brindó voluntariamente a ayudar a todos los heridos, no podemos pedirle otra cosa a Dios. 

Algunos miembros de la hermandad. Foto: Cristo de Urda.
Algunos miembros de la hermandad. Foto: Cristo de Urda.

—Parece como si el Cristo de Urda hubiese querido tener a toda esta gente cerca, estar cerca de ellos. 
—Dios hace las cosas y nosotros no podemos entenderlas del todo a veces. Solamente podemos aceptarlas y reconocerlas. Cuando Él lo ha hecho así es porque sería lo que más convenía. 

—El Cristo de Urda y la cofradía están participando de una manera especial en las misas por el sufragio de todas estas personas fallecidas. 
—Sí. Ya se celebró un funeral en Urda el día 31, presidido por don Francisco Cerro, y allí estuvo el Cristo. Fue una celebración a nivel local y diocesano, a la que asistieron algunas autoridades. La imagen del Santísimo Cristo, con su carroza o barca, estuvo presente en la celebración eucarística. 

—Ahora va a haber otro funeral en la Catedral de Toledo. ¿También estará allí el Cristo de Urda? 
—Sí. El martes día 10, a las 19:00 horas, se celebrará la misa funeral en la Catedral Primada, a la que asistirán autoridades nacionales y representantes de la Casa Real. También está previsto que acudan las familias. Nosotros llevaremos la imagen del Santísimo Cristo para que esté presente en esa misa funeral. 

Un antes y un después 

—¿Qué supone todo esto para la cofradía? Imagino que, cuando salga por las calles de Urda en las procesiones o cuando se coloque en la basílica para que los fieles vengan a venerarlo, habrá un antes y un después. 
—Efectivamente. De entrada, ya están viniendo muchísimas personas, además de las que vienen habitualmente a visitar al Cristo. Todos tenemos una gran devoción, sobre todo en la zona centro de la península. A raíz de lo sucedido, hay muchísimas personas que están viniendo a conocerlo. Nosotros no podemos hacer otra cosa que atender a todos los que se acercan de la mejor forma posible y tratar de engrandecer la devoción y el amor a Dios a través de esta imagen.  

—¿Cómo lo describiría usted, que está acostumbrado a rezar ante Él? 
—Hay que conocerlo, porque el Santísimo Cristo no va a dejar de decirte cosas. Yo te podría hablar de muchísimas: de sus ojos, de su boca entreabierta, que parece que te está hablando, de sus manos… Todo. Para mí, como para muchísima gente, es una imagen totalmente elocuente. Parece que habla por sí mismo. No tiene nada que ver con lo que yo pueda decir. Hay quien lo mira y lo ve más triste, y otro lo contempla y lo ve más alegre. 

—¿Y qué cree que pasa por su Corazón en este momento? 
—Pues ahora creo que está satisfecho y agradecido por todo lo que está sucediendo. Sin Él, no sabemos si podría haber sido todavía mayor la desgracia. Y ya ha sido importantísima, no cabe duda: 69 personas han perdido la vida, con el dolor que eso supone para sus 69 familias, y hay muchas personas heridas, algunas de las cuales todavía permanecen hospitalizadas. Él es quien lo sabe, todo está en sus manos. Nosotros no podemos ni imaginarlo. Él es quien lo sabe todo.