Polis III Nona: «Hay imágenes del ISIS que nunca desaparecerán de la memoria»

Desde abril, es patriarca de los caldeos. Era arzobispo de Mosul cuando llegó el ISIS. «Mi mensaje para Europa es que conserve su identidad cristiana»

Ángeles Conde Mir
Nona en el Vaticano.
Nona en el Vaticano. Foto cedida por Polis III Nona.

—Su Beatitud, ¿en qué aspecto desea centrar su ministerio patriarcal?
—No hay un único desafío, sino varios. En primer lugar, la Iglesia caldea vive hoy más en la diáspora que en Oriente Medio. Esto supone un gran reto, porque tenemos generaciones que hablan otras lenguas y piensan de manera diferente, con una mentalidad que ya no es oriental. Así, uno de nuestros desafíos es transmitir a estas generaciones nuestra liturgia y nuestra lengua. Otro consiste en mantener viva y firme la fe de los fieles, especialmente en Oriente Medio y en Irak.

—¿Sobre todo la de los que permanecen allí?
—Exactamente. El número de cristianos en Oriente Medio ha disminuido considerablemente. Conseguir que permanezcan allí es un reto enorme, porque las circunstancias nos superan en muchos aspectos. No se trata únicamente de una cuestión eclesial, sino también de una situación política, demográfica y económica más amplia.

—¿Cómo se los puede animar a quedarse?
—Lo primero es permanecer a su lado. Nuestra presencia junto a los cristianos en todo Oriente Medio, especialmente en Irak, es muy importante. Después, debemos trabajar para que se respeten sus derechos, algo que no siempre resulta fácil cuando se trata de los derechos de las minorías.

—¿Que puedan ser considerados ciudadanos de pleno derecho?
—Sí. Además, creo que no debemos hablar siempre de nosotros mismos como una minoría. También tenemos que hablar de la dignidad de las personas y de la misión que los cristianos están llamados a desempeñar en todo el mundo, especialmente en Oriente Medio. Debemos destacar este aspecto positivo, en lugar de limitarnos a decir que nos hemos convertido en una minoría. El número no es lo más importante.

—¿Cuántas familias han regresado a Mosul?
—Han regresado muy pocas familias, muy pocas. La Iglesia caldea continúa celebrando allí la Misa y el obispo sigue presente pero, lamentablemente, los fieles que han regresado son muy pocos.

—Hace unos años se habló de la derrota militar del ISIS, pero también se advertía de que su mentalidad no había sido erradicada. ¿Sigue presente?
—En términos generales, creo que en Irak se ha producido un fuerte rechazo a esa mentalidad. La reacción contra el ISIS ha sido muy contundente, también porque sus atrocidades afectaron no solo a los cristianos, sino también a los musulmanes. Pero hace unos días hubo un atentado muy grave en una iglesia en Jordania, lo que demuestra que, por desgracia, aún hay personas y grupos que mantienen esa mentalidad.

En unidad

Fue elegido por su Sínodo el 12 de abril y León XIV aceptó el nombramiento el 24 de ese mes. El 14 de octubre el cardenal Luis Antonio Tagle le manifestó públicamente la comunión eclesiástica, por delegación del Papa, en la Misa por el décimo aniversario de Amoris laetitia.Compartir en X (se abre en una ventana nueva)

—Entre los caldeos que viven en la diáspora, ¿hay quienes desean regresar a Irak o el miedo a que se repita aquella situación se lo impide?
—Sinceramente, creo que en este momento nadie se plantea seriamente regresar, porque debemos reconocer que la situación en Irak y en Oriente Medio, en general, sigue siendo inestable. Nadie puede pensar en volver si no existen las condiciones necesarias: estabilidad, seguridad, una economía que permita vivir dignamente y confianza en el futuro. Por ahora, todos estos factores siguen faltando.

—Llevamos muchos años hablando de esto. ¿Por qué todavía no se han logrado esas condiciones?
—Por desgracia, esa es la realidad de Oriente Medio. Cuando termina una situación grave, comienza otra. Además, la situación de un país está vinculada a la de los demás.

—¿Cómo recuerda aquellos días en los que usted también tuvo que huir de Mosul por la llegada del Dáesh?
—Los recuerdo con muchísimo dolor. Fue una situación muy dolorosa, no solo para mí, sino para todos. Muchas familias huyeron con miedo, dejando atrás sus propiedades, sus casas y todo lo que tenían. Hay imágenes que permanecen en la mente y que nunca desaparecerán de la memoria. Las seguimos recordando. Pero también damos gracias a Dios porque nuestros fieles lo dejaron todo para no abandonar su fe.

—Ha participado en el encuentro por la paz de Asís con líderes de otras religiones. ¿Por qué son importantes este tipo de citas?
—Porque no tenemos otra alternativa. El diálogo es el único camino posible entre las religiones. También lo es el ecumenismo. Este es el único camino que debemos recorrer; no tenemos otra opción.

—¿Qué mensaje transmitiría a los cristianos europeos?
—Mi mensaje es que mantengáis vuestra identidad cristiana también en la sociedad, no solamente dentro de la Iglesia. La fe no debe quedar encerrada en los templos. También debe manifestarse en la sociedad y en las legislaciones. Europa se ha construido sobre los fundamentos del cristianismo, por lo que es necesario seguir mostrando que existe una identidad cristiana en la sociedad europea.

Es cierto que existe la secularización, pero esta no puede convertirse en una solución que pretenda eliminar de la vida pública toda referencia religiosa. Una cosa es la presencia de una sociedad secularizada y otra muy distinta querer excluir de ella todos los elementos religiosos, como vemos que sucede hoy en Europa. Creo que esto es un gran error. Europa debe conservar su identidad cristiana.